La detección temprana del cáncer de mama eleva las posibilidades de curación por encima del 90%. Especialistas destacan la importancia de los controles periódicos, los hábitos saludables y la mamografía, mientras el Hospital Británico ofrece estudios gratuitos para mujeres sin cobertura médica.
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres, pero detectado en sus etapas iniciales tiene más del 90% de posibilidades de curación y permite acceder a tratamientos menos invasivos.
La concientización cumple un papel fundamental para promover la detección temprana. En este sentido, el lazo rosa, introducido en 1992 por iniciativa de Evelyn Lauder, se convirtió en un símbolo internacional de esperanza, fortaleza y solidaridad. Desde entonces, representa no solo las historias de quienes atraviesan la enfermedad, sino también un recordatorio de la importancia de los controles de salud y el diagnóstico precoz.
En mujeres, el cáncer de mama representa el tumor de mayor prevalencia en Argentina, con unos 22.000 nuevos casos diagnosticados al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores malignos diagnosticados en la población femenina. El registro de entre 73 a 78 casos cada 100.000 mujeres, ubica a nuestro país con una tasa de incidencia de media-alta a elevada en América Latina.
La doctora Valeria Valko, ginecóloga de OSPEDYC, explicó que “más allá de los factores genéticos, el estilo de vida juega un rol central. Mantener un peso saludable, realizar actividad física, amamantar y evitar el tabaco reducen el riesgo de manera significativa. Un punto fundamental es el consumo de alcohol: no existe una dosis mínima segura. A partir de solo tres copas por semana, el riesgo aumenta considerablemente debido al daño celular y al incremento de estrógenos que provoca en el organismo”.
Asimismo, la especialista remarcó: “El diagnóstico temprano es fundamental para la recuperación, por lo que se recomienda que todas las mujeres asintomáticas, con estudios clínicos normales y sin antecedentes de la enfermedad, se realicen una mamografía anual a partir de los 40 años”.
“Aunque entre el 5% y el 10% de los casos son hereditarios –prosiguió Valko-, se debe prestar especial atención y consultar al médico si existen familiares de primer grado (madre, hermana, hija) diagnosticadas con cáncer de mama o de ovario antes de los 50 años, casos bilaterales o antecedentes en hombres de la familia”.
En estos casos con antecedentes familiares de primer grado, se sugiere comenzar con la mamografía y los estudios de control 10 años antes de la edad de detección del cáncer en el familiar más cercano.
En la prevención del cáncer de mama, hay tres pilares que salvan vidas. Uno de ellos es la mamografía anual, el estudio principal para detectar lesiones imperceptibles al tacto. Se recomienda una al año a partir de los 40 años (o antes si el médico identifica factores de riesgo).
También, el control ginecológico. La consulta médica anual define los estudios específicos para cada paciente.
Y finalmente, el autoexamen mamario, que permite conocer el propio cuerpo y notar cambios como hundimientos, retracción o cambios en el pezón; alteraciones en la piel (enrojecimiento o aspecto de piel de naranja); o secreción espontánea por el pezón.
Es fundamental comprender que el autoexamen es una herramienta complementaria, adicional, y no reemplaza a la mamografía.
Fuente: Agencia DIB

