En un predio de 50 hectáreas en Claypole que el lunes 8 recorrerá el Papa, desde 1935 el Cottolengo alberga a unas 400 personas con severas discapacidades, muchas de ellas olvidadas por la sociedad.
Residentes y personal del Cottolengo, junto a la estatua de Don Orione.
En Claypole, unas 400 personas con diferentes discapacidades reciben atención médica, un hogar, educación y, especialmente, amor.
En Don Orione, los residentes aprenden oficios y a ser solidarios.
Como en todo el país, en el Cottolengo se vivió el Mundial 2026 con muchas pasión.
El aporte de los voluntarios es fundamental para llevar a cabo la obra de Don Orione.
La historia del Pequeño Cottolengo Don Orione comenzó a miles de kilómetros de Claypole, en Pontecurone, un pueblito del Piamonte italiano. Allí, el 23 de junio de 1872 nació Giovanni Luigi Orione, el mítico Don Orione, o San Luis Orione, desde que fue canonizado por Juan Pablo II, en 2004.
Orione conoció la Argentina -su “segunda patria”, como le gustaba decir- ya grande, a los 49 años, cuando vino a evaluar el trabajo de sus sacerdotes y establecer la congregación Pequeña Obra de la Divina Providencia en América Latina. En ese primer viaje de dos años, peregrinó a la Basílica de Luján y fundó la primera casa orionita en Victoria, partido de San Fernando,
Ya consolidada su congregación, Don Orione volvió a la Argentina en octubre de 1934 para el XXXII Congreso Eucarístico Internacional realizado en Buenos Aires… ¡y se quedó tres años!
En Claypole, unas 400 personas con diferentes discapacidades reciben atención médica, un hogar, educación y, especialmente, amor.
El 28 de abril de 1935 colocó la piedra fundamental del Pequeño Cottolengo en Claypole, imaginándolo como un pueblo inclusivo para albergar a personas con discapacidades severas en situación de desamparo. Viajó a varias provincias (Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Corrientes, Chaco) fundando escuelas, hogares, talleres de oficios y parroquias.
En 1937, a sus 65 años y su salud deteriorada, se embarcó en regreso a Italia. En el puerto de Buenos Aires pronunció una frase histórica: “Lo que no pude hacer vivo por la Argentina, lo haré desde el Cielo. Viví entre ustedes de corazón y en la Argentina dejo mi corazón”.
Fuente: Agencia DIB

